"NADIE PODRIA LLEGAR A LA 'ILUMINACION REAL' NI EJERCER EL SACERDOCIO ABSOLUTO DE LA VOLUNTAD-CONSCIENTE, SI PREVIAMENTE NO HUBIERA MUERTO RADICALMENTE EN SI MISMO, AQUI Y AHORA" V. M. SAMAEL AUN WEOR.
GNOMOS Y PIGMEOS
ORACIÓN A LOS GNOMOS PARA PEDIR RIQUEZAS Y ALEGRÍA.jpg
ELEMENTALES Y GUARDIANES DE LA TIERRA

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V.M. LITELANTES

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Arnolda Garro nació un 6 de Octubre de 1920 en Colombia en una familia muy humilde.De la numerosa familia (diez hijos) Arnolda fue la morenita y ciertamente la comparaban desventajosamente con sus hermanos más claros o rubios, incluso.

Desde muy pequeña Litelantes tenía un excepcional talento y grandes poderes de percepción que la hacían destacar entre sus compañeras de estudio; no necesitaba casi leer texto alguno, porque con sólo poner atención se le grababan en su memoria las clases que impartían los profesores; poseía una admirable memoria fotográfica.A pesar de su corta edad, era la más sobresaliente de su familia, tanto para negociar, hablar y administrar las cosas, asombraba a todos por su elocuencia y brillante inteligencia.

Fue una niña completamente precoz, su madurez psicológica y espiritual se anticipaba asombrosamente a su edad. Decía que quería ser abogada para no dejarse de nadie y que además no se casaría, que viviría siempre soltera...

Pero cierto día, durante una comida familiar al aire libre, bajo unos árboles departían los Garro, y precisamente sobre ella cayó un gusanito de los árboles, que se alojó en su cabecita. Como era de los que barrenan, infortunadamente no fue posible impedir que la lastimara, de suerte que le produjo una fuerte infección en la cabeza, y en esos tiempos ni siquiera se conocía la penicilina.

Ella contaba que desde entonces no le creció mucho el pelo, que antes de su enfermedad le llegaba hasta la cintura. Fue muy penosa la enfermedad que le sobrevino, pues le salían grandes cantidades de pus y su salud en general se agotó rápidamente.

Los médicos no pusieron ningún remedio a su desesperante enfermedad, pero una amiga de su mamá le comentó que había una solución: que durante la misa hiciera una oración al momento de la consagración, y al elevarse la unción que ella la viera, que no agachase la cabeza; además, se debían hervir las flores que se llevaran a la Iglesia exprofeso y con el agua lavarle la herida.

Se siguió la receta espiritual y milagrosamente sanó, pero desafortunadamente ya no pudo continuar sus estudios, pues no asimilaba las clases, así que no tuvo la suerte de concluir la primaria.

En cierta ocasión, cuando la Maestra recordaba esta triste experiencia, decía que de no haber sido por esa enfermedad ella hubiese sido abogada, que le dolía mucho no saber Derecho cuando falleció el Abuelo, cuando los dizque "discípulos" del Maestro se quisieron quedar con todo: libros, derechos de autor, instituciones, hasta la casa donde el Maestro murió para hacer un museo en ella.

Debido a su carácter inquieto y a que su enfermedad cambió su vida para siempre, dedicó su infancia a realizar las labores del campo, convirtiéndose así en una jinete extraordinaria; domando potros salvajes y cumpliendo con obligaciones de administración en la finca de sus padres. Era una verdadera amazona y buena agricultora.

Aquellos eran tiempos difíciles y Arnolda tenía todas las ocupaciones de un hijo varón, las que desempeñaba impecablemente.

Mas lo importante de esta extraordinaria joven, no era las cuestiones mundanas de aprendizaje, administración o manejos de animales. Lo importante era su mundo mágico, muy particular, y el dominio de la naturaleza exterior e interior, gracias su sabiduría, que se remontaba desde vidas lejanas, y a una fuerza de voluntad fuera de lo común. Conforme sus años pasaban, lograba auténticos prodigios y avances en su camino Iniciático, en su Maestría Esotérica.

Ella sonreía ampliamente cuando se acordaba de sus tiempos de amazona…
En cierta ocasión, un buen amigo le preguntó que si era verdad que en su juventud domaba potros, y ella respondió:

“Sí, antes domaba potros y ahora domo diablos...”

A los trece años de edad, se hizo amiga de una viejita que vivía sola, y con mucho gusto Arnolda le ayudaba subiéndole todos los días agua hasta su casa. La viejita, agradecida por el favor, empezó a enseñarle la misteriosa ciencia Jinas. Solamente le puso como condición que no se aprovechara del conocimiento para visitar novio u hombre alguno, que fuera una damita bien portada, que no espiara a las gentes.
El carácter de ella se ajustaba a las mil maravillas para cumplir una promesa de esta naturaleza, por tanto, la viejita le enseñó los misterios de Huevo Órfico, convirtiéndose la discípula en una experta jinas a los trece años.

Por las noches se vestía, se peinaba, en fin, se arreglaba con esmero, paradójicamente con el fin de irse a acostar, según esto para no tener que arreglarse por la mañana y así levantarse rápido; lo que despertaba la extrañeza y la burla de sus hermanas, quienes incluso amenazaban con decirle a sus padres que seguramente iba a salir a pasear de noche... De cualquier manera, Arnolda se salía con la suya, logrando desdoblarse en Jinas a pesar de la vigilancia de su familia. Al llevarse el cuerpo físico, como dama que era le gustaba salir con sus mejores vestiduras físicas. Cuando se le preguntó a la maestra a dónde iba en Jinas tan aliñada, respondió:

“A dónde iba a ir sino a Cataluña, España, al Templo de Montserrat.”

Quizá desde entonces venga su capacidad para dormir toda la noche en una misma posición, incluso con sus muñecos de peluche puestos sobre las cobijas, que no se movían a pesar de estar sobre sus pies o en cualquier otra parte de su cuerpo.
Así pues, rápidamente aprendió “La joven Maestra” a trasladarse en jinas hasta el Templo de Montserrat, donde recibió instrucción valiosísima, que a la postre serviría para apoyar al Maestro en su "Gran Obra" en beneficio de la humanidad.

Conocimiento con el V:M: Samael.

Esta anécdota de cómo se conoció con la que había de ser su sacerdotisa es sumamente simpática e interesante, por la forma extraña en que ocurrieron los hechos. A continuación relato lo que el Maestro me contó a mí:

"Andando por las tierras de Antioquia, sin cinco centavos y sin dirección, al pasar por un poblado pequeño, vi a una mujer lavando en una quebrada (riachuelo), bajé la cuesta, hablé con ella y le dije: vine por ti, ella me contestó; y yo te estaba esperando, le dije: vamos, y ella me contestó: espera que termine de sacar esta ropa; pronto lo hizo, la recogió sobre unas piedras y salió. Me preguntó: ¿para donde vamos? Y le respondí: a donde tu quieras"...

Luego continuó el Maestro diciéndome: "Yo me ganaba vida leyendo manos y también preparaba algunas pomadas para dolencias, dolores de cabeza y contusiones, generalmente caminando a pata. Así recorrí media Colombia".

"La negra" (nombre familiar que el Maestro le tenía a su esposa), le contó que ella sabía salir en Cuerpo Astral, que ella sabía que él llegaría por ella, que por ello se había ido a la quebrada con algo de ropa para no infundir sospechas entre sus familiares.
Relataba la Maestra que una hermana suya, Josefina por cierto la rubia, la más bonita, la preferida, aquella con quien la comparaban desventajosamente, se encontraba enferma, de tal gravedad que los médicos la daban por desahuciada, arrojaba sangre y tenía unas fiebres intensas que la medicina oficial no lograba controlar.

Su familia se enteró que había un señor que curaba casos desesperados, por lo que le pidieron a Arnolda que fuera a buscarlo como último remedio, pues según esto su hermana podía morir esa misma noche o a la mañana del siguiente día. La joven logró encontrar al curandero, quien por cierto parecía un albañil: barbón, avejentado, desaliñado, según nos comentara la Maestra.

Le pidió entonces que fuera a su casa y le hiciera el favor de curar a su hermana, y él contestó: Si usted gusta la puedo acompañar a su casa, a lo que ella replicó: "No, gracias, me puedo ir sola".

Después de unas horas el curandero llegó a casa de la familia Garro, atendiendo a la enferma con sus curaciones, le dio unas plantas y le dijo a la familia que si bajaba la fiebre antes de las 12 de la noche la joven se curaría, y si no era así no se comprometía a curarla. El hecho es que su hermana se curó... y el curandero quedó prendado de Arnolda, por lo que buscó los medios de acercarse a la familia Garro, con el pretexto de supervisar la convalecencia de su hermana.

Ese curandero era el Sr. Víctor Manuel Gómez Rodríguez, quien después sería conocido con el nombre sagrado de Samael Aun Weor. Decía la Maestra que a pesar de su apariencia de "albañil", el curandero le había caído bien, le había gustado, había algo en él que le atraía...

La joven Arnolda era de un carácter firme y no dejaba que la manejaran… El caso es que el curandero se enamoró profundamente de aquella joven morena, delgada, de carácter duro, de mirada a la vez severa y delicada —totalmente enigmática, conforme se lo declaró en un poema de aquella época— y con una sonrisa cautivante...
Por tanto, buscó el medio de acercarse a la familia Garro, que aunque estaba agradecida por la curación de su hija, no veía con agrado que pretendiera cortejar a Arnolda. Decía la Maestra que cuando preguntó a su Señora Madre, Doña Belinda, qué le parecía el Señor que curaba, ésta la regañó y mandó inmediatamente a la cocina.
El Señor Gómez, por su parte, se hizo amigo del presunto novio de la joven Arnolda (su vecino y arrendatario), quien le dijo que la joven era una "tigra", que no se dejaba, a lo cual comentó Don Víctor Manuel que más le interesaba, que era precisamente lo que andaba buscando. A final de cuentas "la tigra" les puso un ultimátum: que al pretendiente que se fajara bien los pantalones y en verdad le ofreciera casarse con ella y se lo cumpliera, lo esposaría.

Quien se animó fue el Abuelo y así se lo hicieron saber a la familia Garro, la que recibió con desagrado la noticia, a lo que la comprometida Arnolda les expresó: que tenía decidido casarse y si no querían darle su bendición, quedaría en sus conciencias que ella se casara sin su autorización, por lo que no les quedó a sus padres otra alternativa que bendecir la unión.

Lo mismo razonó la decidida Arnolda ante el cura, quien ya le conocía el carácter, y puesto que ese mismo día se iban del pueblo, no le quedó más remedio que bendecirlos. Fue un noviazgo fulminante de 20 días, donde se decidieron los destinos de la Gnosis del siglo XX y de los siglos venideros.

En efecto, ahí empezó el proceso de corrección y elevación del Bodhisattva del Señor Samael Aun Weor, hasta lograr su encarnación interior profunda en Víctor Manuel Gómez Rodríguez.

Allá por los años 1946 por primera vez, el maestro habla de “Los Estados Jinas”, y más tarde, abiertamente nos da a conocer al maestro que le develó con lujo de detalles la fórmula de éste gran misterio: Su esposa sacerdotisa, “La Maestra Litelantes”
Esta Dama–Adepto goza de la conciencia continua, y a través de innumerables reencarnaciones logró educir y vigorizar ciertas facultades ocultas que, entre otras cosas, le permitieron recordar sus vidas pasadas y la historia del planeta y de sus razas. Ha sido la colaboradora esotérica del Venerable Maestro AUN WEOR: descubrió los estados de jinas mencionados por Don Mario Roso de Luna y Arnoldo Krumm–Heller. Colaboró con el Maestro AUN WEOR en la investigación científica de los elementales vegetales que figuran en el Tratado de Medicina Oculta.

Esta Dama–Adepto es uno» de los 42 Jueces del Karma, es absolutamente silenciosa, y como quiera que jamás hace gala de sus poderes ni de sus conocimientos. La Gurú Litelantes trabaja anónima y silenciosamente en el Palacio de los Señores del Karma. Esta Dama–Adepto es el Alma gemela del Venerable Maestro AUN WEOR, y a través de innumerables reencarnaciones ha sido siempre la fiel compañera del Maestro.
Esta poderosa vidente, tiene en su mente toda la sabiduría de los siglos, y con sus facultades clarividentes ha colaborado con el Maestro AUN WEOR, estudiando los distintos departamentos elementales de la Naturaleza.

Con su ayuda pudo el Maestro Samael escribir "Rosa Ígnea" y "Tratado de Medicina Oculta y Magia Práctica", y podemos decir que toda su obra.
En su "Tratado de Medicina Oculta y Magia Práctica", que se editó en 1952, ya habla abiertamente de la Maestra y de sus extraordinarias facultades.

Para 1954 ratifica lo dicho sobre ella y además amplia su catálogo de facultades; empero, también expresa que "los pedantes de la época" han agotado su baba difamatoria contra ella... Lo cual sería una Constante en su vida.

Bien sabemos por la propia Maestra, sus hijos y algunos estudiantes de aquella época, que desde el principio de la misión del Maestro Samael, la mayoría de sus "seguidores" la miraban con desprecio (entre otras cosas porque no era conferencista ni universitaria), procuraban humillarla y la relegaban a la cocina.

Sin embargo, ella siempre soportó con la mayor ecuanimidad estos desprecios, pues afirmaba que no hacía caso de las malas voluntades ni de las habladurías de la gente, que al contrario les agradecía, que un favor le hacían, pues al menos hablaban de ella aunque fuese mal; que la gente no le pagaba el teléfono ni la renta ni sus cigarros ni sus caprichos; que mientras más hablaran mal de ella más comía, más se divertía y más paseaba; que es una locura hacer caso de los que maldicen de uno, pues si hiciera caso de lo que la gente decía de ella hace mucho que hubiera desencarnado, etc., etc.

Continuamente pudimos apreciar que si alguien se acercaba a ella con prejuicios, considerándola como una ignorante, negando de antemano su Maestría, ella le ocultaba totalmente su poder luz y se mostraba tal como dicha persona quería verla.
Si la persona se acercaba a ella con buen corazón y sin prejuicios, ella le hablaba de suerte que pudiera entender un poquito de su enseñanza, de manera que pudiera empezar a entenderla, así que cubría sus palabras con un velo para que acomodara su entendimiento.

Si la persona se acercaba a la Maestra con buena voluntad y con algún conocimiento, queriendo de verdad consultarla, entonces le hablaba con enigmas, le daba respuestas que después de algún tiempo empezaban a tener sentido. Creo que muchos tuvimos la suerte de comprobar esto, es decir, cómo se cumplían tarde o temprano sus palabras, mismas que en un principio resultaban enigmáticas.

Muy excepcionalmente, llegamos a escuchar de su boca palabras claras a propósito de los sagrados misterios. En tales memorables ocasiones —que siempre fueron breves— la Maestra se expresaba con una precisión inimaginable, con unos vocablos —a la par de hermosos, vinculados, de gran prosapia— que no hemos escuchado en las aulas universitarias ni en el más elocuente discurso.

Era realmente asombroso que aquella persona que nunca había pasado por la universidad, desbordaba una elocuencia, una pulcritud de lenguaje que hubieran querido más de un Doctor en Derecho o Filosofía, y la profundidad del concepto lo dejaba a uno atónito. Caso singular, en verdad, el de nuestra querida Maestra Litelantes...
La última obra en que el Venerable Maestro Samael habló ampliamente de su esposa–sacerdotisa, es "Las Tres Montañas" (Mensaje de Navidad 1972-1973), editada por primera vez en septiembre de 1972.

Es esta una obra de carácter biográfico–esotérico, donde el Maestro relata sus distintas iniciaciones. He aquí cómo describe su primera iniciación del fuego:
"Yo aguardé con ansiedad infinita la fecha y hora de la iniciación; se trataba de un 27 sacratísimo.

Quería una iniciación como aquella que el comandante Montonero recibiera en el Templo de Chapultepec, o como esotra que Ginés de Lara —el Deva reencarnado— tuviera en aquel Sancta Sanctorum o Adytum de los Caballeros Templarios en la noche extraordinaria de un eclipse de luna.

Pero mi caso fue ciertamente muy diferente y, aunque parezca increíble, en la noche de la iniciación me sentí defraudado. Reposando con angustia infinita en mi duro lecho, dentro de una humilde choza a orillas del mar, pasé la noche en vela aguardando inútilmente...

Mi esposa sacerdotisa dormía, a veces se movía entre su lecho ó pronunciaba palabras incoherentes.

El mar con sus olas furiosas golpeaba la playa rugiendo espantosamente, como protestando...

Amaneció y ¡nada!, ¡nada!, ¡nada! ¡Qué noche de perros, Dios mío!... ¡Válgame Dios y Santa María!... ¡Qué tempestades intelectuales y morales hube de experimentar en aquellas mortales horas nocturnas!

Realmente no hay resurrección sin muerte, ni amanecer alguno en la naturaleza ni en el hombre sin que le precedan las tinieblas, tristezas y atonías nocturnas que hacen más adorable la luz.

Todos mis sentidos fueron puestos a prueba, torturados en agonías mortales que me hicieron exclamar: ¡Padre mío!. Si es posible, pasa de mí este cáliz, mas no se haga mi voluntad sino la tuya.

Al salir el sol, como bola de fuego que pareciera brotar de entre el tempestuoso océano, despertó LITELANTES diciéndome:

¿Se acuerda de la fiesta que le hicieron allá arriba? Usted recibió La Iniciación.

¿Cómo? Pero, ¿qué está usted diciendo? ¿Fiesta? ¿Iniciación? ¿Cuál? Yo lo único que sé es que he pasado una noche más amarga que la hiel...

¿Qué? —exclamó LITELANTES asombrada—, ¿entonces usted no trajo a su cerebro físico recuerdo alguno? ¿No se acuerda de la Gran Cadena? ¿Olvidó las palabras del Gran Iniciador?

Abrumado con tales preguntas interrogué a LITELANTES diciendo: ¿Qué me dijo el Gran Ser?

Se os advirtió —exclamó la Dama–Adepto— que de hoy en adelante tendréis doble responsabilidad por las enseñanzas que deis en el mundo,.. Además —dijo LITELANTES— se os vistió con la túnica de lino blanco de los Adeptos de la Fraternidad Oculta y se os entregó la Espada Flamígera.

¡Ah!, ya entiendo. Mientras yo pasaba tantas amarguras en mi lecho de penitente y anacoreta, mi Real Ser Interior recibía la cósmica iniciación... ¡Válgame Dios y Santa María! ¿Pero qué me pasa? ¿Por qué estoy tan lerdo?

Tengo un poco de hambre; me parece que es hora de levantarnos para el desayuno...
Momentos después LITELANTES juntaba en la cocina algunos leños secos que sirvieron de combustible para encender el fuego...

El desayuno estaba delicioso; comí con mucho apetito después de noche tan doloroso...

Un nuevo día de rutina. Trabajé como siempre para ganarme el pan de cada día y descansé en mi lecho cerca de las doce del día... Ciertamente estaba desvelado y justo me pareció un pequeño reposo, además me sentía compungido de corazón...
No tuve, pues, inconveniente alguno para acostarme en decúbito dorsal, es decir, en posición de boca arriba y con el cuerpo bien relajado...

De pronto, encontrándome en estado de vigilia, veo que alguien entra en mi recámara; le reconozco, es un chela de la Venerable Logia Blanca...

Aquel discípulo trae un libro en sus manos; desea consultarme y solicitar cierta autorización... Cuando quise dar respuesta hablé con cierta voz que me asombró a mi mismo: Atman, respondiendo a través de la laringe creadora, es terriblemente divino.
Id —le dijo mi Real Ser—, cumplid con la misión que se os ha encomendado. El chela se retiró agradecido.

¡Ah!, cuan cambiado he quedado... ¡Ahora sí! ¡Ya entiendo! Fueron estas mis exclamaciones después de que el chela se retiró.

Alegre me levanté del duro lecho para platicar con LITELANTES; necesitaba contarle lo ocurrido.

Sentí un algo superlativo, como si en el interior de mi Conciencia se hubiese operado un cambio átmico, trascendental, de tipo esotérico, divinal...

Anhelaba la nueva noche. Aquel día tropical era para mí como el vestíbulo de la sabiduría.

Cuanto antes quería yo ver el sol como bola de fuego hundiéndose una vez más entre las tormentosas olas del océano...

Cuando la luna comenzó a acerar las aguas tormentosas del mar Caribe, en esos instantes en que las aves del cielo se recogen en sus nidos, hube entonces de urgir a LITELANTES para que concluyera sus quehaceres domésticos.
Aquella noche nos acostamos más temprano que de costumbre. Yo anhelaba algo, me hallaba en estado extático...

Acostado otra vez en mi duro lecho de penitente y anacoreta, en esa asana indostán de hombre muerto —decúbito dorsal, boca arriba, cuerpo relajado, brazos a lo largo de los costados, pies tocándose por los talones y abiertos en forma de abanico— aguardé en estado de alerta percepción, alerta novedad.
De pronto, en milésimas de segundo, recordé una lejana montaña. Lo que entonces acaeció fue algo insólito, inusitado...

Me vi instantáneamente allí, sobre la cumbre lejana, muy lejos del cuerpo, de los afectos y de la mente... Atman sin ataduras, lejos del cuerpo denso y en ausencia de los vehículos suprasensibles.
En tales momentos de samadhi, la iniciación cósmica recibida en la noche anterior era para mí un hecho palpable, una cruda realidad viviente que ni siquiera necesitaba recordar...

Cuando mi diestra puse sobre el áureo cinto, dichoso pude evidenciar que allí tenía la flamígera espada, exactamente en el lado derecho.
Todos los datos que LITELANTES me diera habíanme resultado precisos. ¡Cuán feliz me sentía ahora como hombre espíritu! Vestido ciertamente con la túnica de lino blanco..." (((EL HONOR Y LA GLORIA SON PARA NUESTRO PADRE QUE ESTA EN SECRETO)))

¿Qué conclusión primordial podemos sacar de este fragmento de "Las Tres Montañas"?
Indubitablemente, la Venerable Maestra Litelantes ya era Iniciada antes de que el Maestro Samael recibiera la Primera Iniciación de Fuego.
En efecto, ¿de qué otra forma podemos explicarnos que ella estuviese presente en la Gran Cadena? ¿Cómo es que sabía las palabras del Gran Iniciador? Es irrefutable que nuestra Maestra ya formaba parte del grupo del Gran Iniciador, es decir, ya había recibido La Iniciación.

¿Acaso no trájo ella el recuerdo de la extraordinaria experiencia, mientras que el Maestro pasó, como El dijera, una noche más amarga que la hiel? Sin embargo, "Ella dormía, a veces se movía entre su lecho ó pronunciaba palabras incoherentes".
Paradójicamente, mucha gente llena de orgullo místico, pensó y sigue pensando que esotéricamente nuestra Maestra dormía y pronunciaba palabras incoherentes, que en realidad no era Maestra, a pesar del texto expreso del Quinto Evangelio.
Para negar la Maestría de la esposa del Avatara de Acuario, habría que arrancar las páginas de la obra del Maestro Samael donde habla de ella; habría que mutilar el Quinto Evangelio.

Como dice el aforismo tan citado por el Maestro Samael: "Detrás de todo gran hombre hay una gran mujer", cual sucedió en efecto con el Avatara, quien es el primero en reconocer que su esposa–sacerdotisa le enseñó el manejo de las fuerzas jinas, que es una poderosa Gurú, que ella tiene la inimaginable jerarquía de Juez del Karma, que ella ya estaba presente en la Gran Cadena donde él recibió la Primera Iniciación de Fuego, y que todos los datos que Litelantes le diera le habían resultado precisos, tal como aconteció en todos los eventos de la vida interna y externa del Maestro.
En efecto, tanto su familia como sus amigos y estudiantes recuerdan que el Maestro Samael decía que todo lo que la Maestra le había advertido o predicho se cumplía matemáticamente. Además, afirmaba que las severas advertencias que la Maestra le hacía, su rígido actuar, era propio de los Maestros de la Ley, y que lo terrible del caso es que siempre tenía la razón; que era matemática como una tabla pitagórica.
Cuenta su familia y demás testigos presenciales que cuando los Maestros disentían, la Maestra siempre concluía la discusión diciéndole al Maestro: "A la noche nos vemos allá arriba", es decir, en el Tribunal, y que el Maestro sencillamente se doblegaba (literalmente: "agachaba la cabeza") y guardaba un respetuoso silencio, pues siempre le tuvo un profundo respeto y acatamiento.

Muchos fueron testigos de que el Maestro Samael llegó a expresar que la Venerable Maestra Litelantes era el más elevado Turiya que hubiera conocido.

Turiya es el Maestro que posee el más alto grado de intuición; el que posee Prajña Paramita, es alguien que puede hablar con su propio Dios Interno cara a cara.
¡Salve Litelantes, Bendita Maestra, Señora y Madrecita nuestra, Tonanzin sagrada!
Decía la Maestra que cuando conoció al Abuelo, parecía un albañil, barbón, sucio y viejo, que los pies se le hinchaban de tanto tomar; además un gran mujeriego…
Empezó por rasurarlo y asearlo. Siempre lo rasuró hasta el final. Después del baño le extendía sobre la cama su ropa debidamente combinada, pues cuando lo hacía él mismo se ponía un calcetín de un color y el otro de diferente color.

La Maestra en vez de adoptar una actitud de admonición y acoso constante para que el Abuelo dejara de beber, le dio su libertad y poco a poco fue imbuyéndole la idea del cambio.

El hecho es que nuestra querida Maestra le quitó el vicio de la bebida al Abuelo, así como el de las mujeres.

En fin, gracias a la perseverancia de la Maestra y a su estilo suave, pudo el Abuelo cambiar de actitud, dejar los vicios que nada bueno le traían, para empezar a caminar por el Sendero de la Iniciación.

El resultado fue que el Abuelo escribió su primer libro para beneficio de la humanidad doliente: "La Puerta de Entrada a la Iniciación", que también intituló "El Matrimonio Perfecto de Kinder", obra de 1950, que en posteriores ediciones se conoció sencillamente como "El Matrimonio Perfecto". Fue a partir de éste punto, que el maestro inició su gran obra…

Una obra que el propio Maestro Samael llama “El Quinto Evangelio”, y en verdad que no hubiera podido entregarse sin la intervención de nuestra querida Maestra.
El curandero que llegó de las remotas tierras donde habitan los indígenas de la Sierra Nevada, encontró en su camino a su esposa-sacerdotisa Litelantes, la experta en jinas, la Juez del Karma, la Iniciada que verdaderamente lo inicia, la que apadrina al Maestro para su ingreso en la Gran Cadena que dirige el Gran Iniciador...

La enigmática Maestra Jinas que goza de "Conciencia Contínua", de "Conciencia Consciente", "La Virgen del Tribunal", preparó y llevó a cabo el advenimiento del Cristo Rojo de Acuario, Hierofante más que Hierofante, Verdadero Avatara e Iniciador de una Nueva Era.

Recordemos que el propio Maestro Samael afirmaba que ella nunca había caído, por lo que —con su Piedra Viva— ha estado presente apoyándolo, levantándolo siempre, hasta el momento preciso de lograr la purísima concepción, el parto alquímico de esa maravillosa encarnación de Vishnú: el Buddha Maitreya, el Kalki Avatara de la Nueva Era Acuaria.

¡Salve Maitreya!

"Aquel cuyo nombre [Verbo] es bondad"

A raíz del fallecimiento del Maestro, la mayoría de sus "discípulos" ignoraron su esposa-sacerdotisa, su colaboradora esotérica, la iniciadora, la matriz alquímica donde se engendró " Samael" dentro de Víctor Manuel Gómez Rodríguez.

El proceso de desencarnación de la Venerable Maestra Litelantes duró dos años, culminando a las 20 horas 10 minutos del 5 de febrero de 1998...

<<FRAGMENTOS DE UNA ENTREVISTA HECHA EN ESPAÑA>>

¡Qué bello es cuando hablan de nosotros! Yo soy feliz cuando hablan de mí, porque no saben lo que están haciendo todos aquellos "Dormidos, Inconscientes", hablando de una persona que ni conocen, ni saben como vive.

Hasta ese grado han llegado, lo que hace que yo haya quedado sola. ¿Por qué? Porque una mujer cuando queda viuda, sin el marido, quieren "Barrer y Trapear" con ella por donde quieren. Pero conmigo se han equivocado todos los estudiantes gnósticos, todos los que se creen "maestros" se han quedado "Ensayados, Vestidos y Alborotados"

Esto fue lo único que Samael me dejó: gente, que me critiquen!.. quien coja el Conocimiento, unos al derecho y otros al revés... Pero ahí sigo adelante, y estoy dispuesta a no quitarme del medio de la enseñanza para no darle el gusto a los "CONTRARIOS". Se quedan "Vestidos y Alborotados". ¡Como me ven tan chica...! Según ellos soy "Poca Cosa". ¡Estoy Encantada!... Negra, chiquita y sin cultura, ¡Estoy encantada y estoy contenta! Pero ahí les sigo estorbando a todo el mundo, y con mucho gusto les estorbo. Y al que no le parezca... ¡Sigo Adelante! Diga las cosas bien dichas o no las diga, no me interesa... Lo que me interesa son los Seres Divinos, los de aquí no, porque son "Muy Criticones", viven criticándose, comiéndose a la humanidad, sin pensar que tienen que "MORIR EN SI MISMOS", sin pensar en "CONOCERSE A SI MISMOS", para poder hablar de la humanidad.

Samael decía: "Salga con el secretario que tenga, que la saque a usted de apuros en las conferencias, y usted no hable”. ¡Pero ahí les estoy diciendo algo! Esto es todo lo que les puedo decir... ¡Y ojalá que caminen bien! Y si se salen, váyanse callados de la enseñanza y no hablen, no critiquen a los estudiantes, no critiquen al que está dando la enseñanza. Váyanse callados, tengan el valor, la valentía de salirse de la doctrina y no hablar de nadie, ni del instructor ni de la instructora, porque ellos dan lo que pueden, pero ¡No los obliguen a más! Y si son tan capaces, sigan adelante ustedes, ¡Pero eso no se ve! Eso es todo...

<<DEL LIBRO "LITELANTES EN ESPAÑA>>

Sus sufrimientos cristalizaron en la conservación íntegra de la Obra del Maestro, y en la "Armonía y Orden" de que ahora gozamos en el Instituto Gnóstico de Antropología, para tener tiempo y oportunidades suficientes en el trabajo interior... Tal como ella dijo en alguna ocasión:
"Cuando yo me vaya no pasará como con el 'Abuelo', lo dejaré todo atado y bien atado..."

Ella fue el sagrado matraz del Maestro, su Atanor Alquímico, donde recibió el fuego, la llama ardiente de la sabiduría, para entregarla a la humanidad doliente, y legarnos en síntesis y sin ambages, la Gnosis, la Profunda Sabiduría del Ser, que permaneció oculta durante milenios...

Su Sagrada Herencia es tan extraordinaria como misteriosa, inescrutable...

Sin embargo, se puede decir que el principal regalo que le dio a la humanidad, fue levantar a ese Coloso de la Alquimia, al más grande Cabalista y Alquimista moderno, ese Maestro Trascendental, el Buddha Maitreya, el Kalki Avatara de la Nueva Era de Acuario:

"El Venerable Maestro Samael Aun Weor"

A veces era como una niña, por su sencillez, inocencia y sana alegría; otras veces era como una madre, con su mismo cariño y cuidados; era también como un compañero, es decir, tan alegre y jovial como un varón, con el mismo compañerismo.

Por último, tenía esa parte inescrutable, imposible de definir, algo así como una mezcla de madre-padre-jerarca-serpiente devoradora o quizás águila-león-dragón, en fin, algo verdaderamente insólito, inexplicable...

"Su amor y su sonrisa permanecerán para siempre"

Fuente: www.gnosis.ws/maestra.htm
Chía - Cundinamarca - Colombia
                                                    
2017
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